Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad.

Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad y sus alrededores

domingo, 7 de mayo de 2017

Visitando la Catedral, -XXXI. El Patio de los Naranjos.

Reescribo por tercera vez esta entrada, ya que los duendes digitales se empeñan en sabotearla cada vez que la consulto. Esperemos que sea la última.
Si nos situamos ante la capilla de los Pinelo o del Pilar (recordemos, la que se encuentra junto al acceso a la Giralda), veremos a nuestra izquierda un pasillo que es el que nos conducirá  al Patio de los Naranjos.
Entrada a Patio de los Naranjos.

Repasemos un poco la historia de este antiguo espacio de nuestra Catedral. Cuando se dijo aquello de "fagamos una iglesia tan grande que los que la vieren labrada nos tomaren por locos", nunca se pensó en edificar un claustro, pues ya estaba el Patio de los Naranjos que oficiaba como tal. A diferencia de los claustros “normales”, siempre estuvo abierto a los vecinos, como una calle o plaza más de la ciudad, siendo conocido como el Corral de los Naranjos desde comienzos del siglo XIV. En el Siglo de Oro se convirtió en lugar de reunión y centro de comercio, prolongación de la lonja de las gradas de la calle Alemanes, y cobijo de mercaderes los días de lluvia. También fue refugio de gentes de mala vida, pues al tratarse de territorio sagrado estaba fuera del alcance de la justicia civil. Desde 1.992, el Patio de los Naranjos permanece cerrado a la calle, constituyéndose en salida del recorrido turístico de la Catedral. 
El Patio de los Naranjos, visto desde la Giralda.
A la izquierda, la Puerta de la Concepción, al fondo, la iglesia del Sagrario, a la derecha, la Puerta del Perdón.
La Giralda vista desde el Patio de los Naranjos.
La conversión de la mezquita almohade en catedral trajo consigo algunos cambios en las naves del Patio. Se tabicaron varios espacios entre los pilares para dedicarlos a capillas. De estas aún se conserva la capilla de la Virgen de la Granada, al pie de la Giralda.
Capilla de la Virgen de la Granada.
Ya dentro del patio, podremos comprobar que toda la obra está realizada en ladrillo, excepto los pilares de los arcos que son de piedra. Junto con la Giralda, el Patio de los Naranjos constituye el único resto que queda de la mezquita almohade, estando datado entre 1.188 y 1.196. En su origen era un espacio rectangular, de 43,60 metros de ancho por 82,40 metros de largo. Los lados cortos, al este y oeste, se componían de dos naves paralelas, prolongación de las naves laterales de la mezquita. El lado largo del norte sólo tiene una nave, en línea con el muro exterior. 
La Puerta del Lagarto, vista desde el patio.
El conjunto se estructura, al igual que el resto de la mezquita, a base de arcos de herradura apuntada (arcos túmidos) apoyados sobre pilares, cuadrados en el interior y cruciformes en la cara que da al patio. Los lados menores se abrían con siete arcos, y trece en el lado mayor. Este último se reparte en dos series de seis arcos a cada lado del gran arco central, llamado hoy Puerta del Perdón. En cada lado menor se abrirían tres puertas a la calle, de la que solo queda practicable la llamada Puerta del Lagarto, al pie de la Giralda. Se supone, por restos encontrados, que se cubría todo con armadura de par y nudillo.
Nave del Lagarto.
El acceso de esta Puerta del Lagarto conserva aún una pequeña bóveda de mocárabe, que nos da una idea de la decoración que tendría la antigua mezquita.
Bóveda de mocárabe de la Puerta del Lagarto.
De la parte abierta del patio solo conocemos cuatro brocales de mármol, acceso a los aljibes subterráneos, y la fuente central para las abluciones, con una taza de origen romano o visigótico, según las fuentes. Bajo el suelo hay varios aljibes, restaurados hace unos años, algunos de los cuales se emplearon en el siglo XVII como osarios. Muy recientemente se han descubierto otras dos cisternas de gran tamaño.
Puerta del Perdón y fuente central.
La distribución actual del Patio de los Naranjos se debe al arquitecto barcelonés Félix Hernández, que llevó a cabo la obra a finales de los años cuarenta del siglo pasado. Derribó una serie de construcciones añadidas de cualquier manera a lo largo de los siglos, desplazó ligeramente la fuente central (es la original de la mezquita) para que coincidiera con la intersección de los ejes principales del patio, alineó los alcorques de los naranjos con los contrafuertes de los muros, sustituyó el pavimento original por una solería de ladrillos colocados en forma de espina de pez, aprovechando para soterrar la instalación eléctrica de la Catedral, instaló las cuatro pequeñas fuentes de mármol en las esquinas y renovó por completo el tejaroz de la Puerta del Perdón. Los naranjos que dan nombre al patio son tradicionales en las mezquitas árabes, aunque los actuales son del siglo XX, plantados en el marco de la intervención de Félix Hernández.
Fuente central.
Una de las cuatro fuentes añadidas en el siglo XX.
Comencemos el recorrido pormenorizado.
El lado este del patio se conoce como la Nave del Lagarto por las razones explicadas en la entrada
Nave del Lagarto.
En dicha nave, la única situada bajo soportales en la actualidad (antiguamente estaban cubiertos tres de los cuatro lados del patio), se sitúan, a modo de exposición una serie de lápidas, columnas y otros objetos aparecidos durante anteriores excavaciones.
Objetos expuestos en la Nave del Lagarto.
El pilar central de la arcada de esta nave aloja un púlpito de mármol, del siglo XVII. Bajo éste una lápida nos informa que desde allí predicaron personajes de la importancia de los santos Vicente Ferrer y Francisco de Borja o los beatos Diego José de Cádiz y Juan de Ávila.
Púlpito de mármol.
Inscripción bajo el púlpito.
Las naves del lado de levante se cerraron y se levantó un piso intermedio para habilitar una sede a la biblioteca de más de cinco mil volúmenes que donó el canónigo Hernando Colón, hijo del descubridor de América, y que desde entonces lleva como nombre Biblioteca Colombina. Actualmente es administrada por la Institución Colombina, y mantiene su sede en la nave exterior de este lado, junto con la parte colindante del lado norte, quedando abierta la nave interior que da al patio. 
Testero de la Nave del Lagarto lindante con la Biblioteca Colombina.
En el lado opuesto, las naves se derribaron en 1.617 para levantar la actual iglesia del Sagrario, en tanto que en el tramo central del lado norte se abre la Puerta del Perdón y en el espacio comprendido entre ambos (la iglesia del Sagrario es la segunda parroquia de la ciudad tras la propia Catedral) se dedicó a sacristía y oficinas de dicha parroquia, hasta la actualidad.
Puerta del Perdón.
La Puerta del Perdón, la más antigua de las de esta Catedral, constituía la entrada principal a la antigua mezquita. Ocupa un tramo de la nave norte, con dos grandes arcos de herradura apuntada; llevan el trasdós rehundido y decorado con las yeserías originales, aunque muy restauradas.
Sobre los arcos, en el interior del patio, destaca un gran tejaroz de madera, obra moderna del arquitecto Félix Hernández Giménez imitando el estilo almohade. Está rematado por un cuerpo con arcos lobulados, paños de sebka, un reloj de sol y, en el centro, una ventana geminada, y coronándose con merlones en escalera.
Curioso reloj de sol.
Interior de la Puerta del Perdón.
En el centro del ala opuesta, la cara sur, se abre la Puerta de la Concepción, que nos comunica con la nave del Evangelio de la Catedral. Esta portada no se completó durante la construcción gótico-renacentista del templo, quedando inacabada hasta 1.887, año en que se finalizó, con diseño de Adolfo Fernández Casanova. A pesar de la época tan tardía, el arquitecto realizó la obra en el mismo estilo gótico del resto de esa zona del edificio.
Puerta de la Concepción.
En esta ala del patio se expone una gigantesca rueda. Un rótulo nos explica que se trata de uno de los doce cinchos de madera con anillo exterior metálico, usados como zunchos entre 1.999 y 2.009 para reparar los pilares 4C y 5C de la Catedral, cuyos pilares se encontraban en muy mal estado.
Y a continuación podemos ver el lienzo del muro correspondiente a la iglesia del Sagrario:
Estas tres imágenes nos muestran el muro de la iglesia del Sagrario, visto desde el patio.
Cúpula y linterna del crucero de la iglesia del Sagrario.
Finaliza aquí esta entrada, penúltima de la serie dedicada a la Catedral de Santa María de la Sede, de Sevilla.